lunes

La fábula del pollo y el cardo, o el pavo de Navaleno.


Comencé el día destemplado, al madrugar desde Sigüenza para acercarme a la salida del pavo en Navaleno. Seguiría así durante unas cuantas horas más, y en un instante pasé de estar destemplado a estar sobrecalentado por culpa de un pollo y un pavo, o de dos pollos, o… o qué se yo… Terminamos el año con un calentón pa'desinfectar el organismo de los excesos navideños.

Fresco viaje a Almazán, donde recojo a Oscarín y Doña Elisa, que acabaría siendo la única valiente femenina en completar el recorrido, échale a la muchacha, los huevos que gasta (de oca, más concretamente, como se aprecia en la foto más abajo, muy avícola todo…).

Ya rumbo a Navaleno, decidimos no sacar las bicis del coche, y mandar al pavo al carajo, está nevando, y como que no, pero al ver que por mucho que remoloneara el corral, todos estaban preparando las bicis y la ropa de abrigo, no tuvimos más remedio que decidirnos a participar en el último momento. Ya que hemos venido…

Total, tampoco hacía bajo cero, no era tanto frío, pero la sensación de humedad y la nieblecilla, hacía que estuviéramos pajaritos (otra vez el mundo avícola…).

Vuelta de 45 kms, y todos coincidimos en lo mismo, parecía que iba a hacer más frío, habíamos salvado la mañana… solo quedaba rematar con el tramo libre de la subida hasta Brabojo, de unos cuatro kilómetros de sacaojismos.

Pim pam pum, y ahí estaba otra vez con Ion estirándome el cuello por enésima vez en el año. “Venga, que entramos juntos!!”, detallazo del crack, pero no contaba con mi típico petardazo del último km… “alguien tiene un desfibrilador???”

Como un crío de contento, llego tras el pollo de Ion, y por poco me echa mano el fiera de Miguel Ángel, que bien cerca estuvo…


Con lo cual, un pollo para el pollo de Ion, un cardo rojo de Agreda de 15 toneladas para mí (www.elcardorojodeagreda.es), y una docena de huevos para el pollo de Miguel Ángel.

Muchas gracias al pollo del Luco, (esta vez textual) por organizar este pavo y montar un pollo de mucho cuidado, y vale ya de tanta pluma!

Moraleja: Ave que vuela, a la cazuela. Aunque sea con cardo.

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